Simulaciones para desarrollar la Visión Global del Negocio

Los simuladores físicos de negocio o simuladores de tablero, como también se los llama, son particularmente útiles para desarrollar una Visión Global de Negocios.

En la vida cotidiana y en la realidad del trabajo las personas trabajamos operando un proceso y, en la mayor parte, subprocesos o tareas muy puntuales de una secuencia más amplia. En estos casos, inevitablemente nuestra visión se ajusta al escenario en el que interactuamos y terminamos sabiendo mucho del proceso que operamos, algo de los que lo anteceden y lo siguen y menos del negocio en general.

Nadie puede discutir que la organización funcional y especializada tiene niveles de productividad muy altos, pero también es cierto que no siempre la excelencia de las partes significa que el todo sea más eficiente. Por eso, las personas debemos conocer el negocio que operamos, cuál es nuestro aporte específico y qué podemos hacer y qué debemos evitar para que nuestra contribución sea relevante.

Justamente, los buenos simuladores físicos tienen la virtud de representar, en una escala fácilmente comprensible, las características más relevantes de un negocio, sus procesos principales, las decisiones a tomar y las consecuencias de estas.

Nuestros simuladores más utilizados tienen justamente esta virtud: nos ayudan a ver el todo, identifican las relaciones causa–efecto y nos muestran las “palancas” del negocio.

¿Y esto por qué?

Antes que nada, y aunque parezca una obviedad, durante una capacitación basada en juegos de negocio los participantes reunidos en torno a una mesa de trabajo tienen la posibilidad de ver “todo” el tablero. En la vida real uno es parte del tablero y tiene una mirada limitada.

En segundo lugar, durante la capacitación los participantes se dividen en distintas mesas y trabajan en grupos normalmente compuestos por entre 3 a 5 personas. En cada equipo lo habitual es que los participantes representen distintos roles (Ventas, Producción, Finanzas, Recursos Humanos, etc.). Estos roles son rotativos y cada participante es invitado a desarrollar en cada ronda de simulación aquellos roles que no son de su área habitual de trabajo.

Cada mesa, además, representa una empresa que compite abiertamente con las demás en un mercado limitado y cambiante. Por lo cual, además de ganar en realismo y emoción, la simulación nos sirve para comprender mejor que no estamos solos en el mercado y que competir es parte de la cotidianidad.

De alguna manera, en una capacitación basada en juegos de negocio se dan las tres “C” de toda estrategia:

  • La “C” de Compañía: cada mesa de trabajo es una empresa.
  • La “C” de Clientes: cada mesa de trabajo compite por capturar porciones crecientes del mercado.
  • La “C” de Competencia: cada mesa de trabajo representa un competidor en el mercado.

También es oportuno resaltar que en la capacitación, además de las decisiones estratégicas, se hacen evidentes las pautas de ejecución. Aún la mejor estrategia ejecutada deficientemente produce resultados limitados. Hablamos entonces del arte de la ejecución. La ejecución es un trabajo de personas, que trabajan en equipo y que, por sobre todas las cosas, son capaces de aprender.

Los simuladores físicos de negocio colaboran así con las estrategias y tácticas a considerar para desarrollar la Visión Global del Negocio.

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